NIÑOS ROBADOS

En 1889, William Butler Yeats publicó en The Wanderings of Oisin and Other Poems un poema que, recogiendo las tradiciones orales irlandesas, habla de cómo unas hadas pretenden raptar a un niño humano. El poema en cuestión se titula The Stolen Child (El niño robado) y ha sido adaptado musicalmente por la artista canadiense Loreena McKennitt. Podéis escuchar la canción en el video insertado, así como leer la traducción del poema abajo.

El niño robado

Donde se zambullen las montañas rocosas

Del bosque de Sleuth en el lago,

Hay una boscosa isla

Donde las garzas al aletear despiertan

A las soñolientas ratas de agua:

Allí hemos ocultado nuestras tinajas encantadas,

Llenas de bayas

Y de las cerezas robadas más rojas.

¡Márchate, oh niño humano!
A las aguas y lo silvestre
con un hada, de la mano,
pues hay en el mundo más llanto del que puedes entender.

Donde las olas del claro de luna alumbran

Las oscuras arenas grises con su brillo,

Lejos, en el lejano Rosses

Nosotros caminamos por ellas toda la noche,

Tejiendo viejas danzas,

Juntando las manos y juntando las miradas

Hasta que la luna emprende el vuelo;

Saltamos de un lado a otro

Y cazamos las burbujas de la espuma,

Mientras el mundo está lleno de problemas

Y duerme con ansiedad.

¡Márchate, oh niño humano!
A las aguas y lo silvestre
con un hada, de la mano,
pues hay en el mundo más llanto del que puedes entender.

Donde el agua errante cae

Desde los cerros a Glen-Car,

En lagunas entre los rápidos

Que casi podrían bañar una estrella,

Buscamos las truchas que dormitan

Y susurrando en sus oídos

Les damos sueños inquietos;

Inclinándonos con suavidad desde

Los helechos que lloran

Sobre los jóvenes arroyos.

¡Márchate, oh niño humano!
A las aguas y lo silvestre
con un hada, de la mano,
pues hay en el mundo más llanto del que puedes entender.

Con nosotros se marcha

El de mirada solemne:

Ya no oirá el mugido

De los terneros en la cálida colina

O a la tetera en la cocina

Cantar paz para su pecho,

Ni verá el cuello pardo de los ratones

Alrededor del cajón de la harina de avena.

Pues se viene, el niño humano,

A las aguas y lo silvestre

Con un hada, de la mano,

Desde un mundo con más llanto del que puede entender.

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