¿QUÉ ES “EL MANJAR INMUNDO”?

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¿QUÉ ES EL MANJAR INMUNDO?

Si a alguno de los que habéis estado siguiendo este blog le hicieran esta pregunta, a día de hoy lo más seguro es que respondiera: “Una antología de cuentos de hadas en clave de terror gótico”. O algo similar, vaya. Curiosamente, en una de las reuniones que mantuve con mi editor a propósito del lanzamiento del libro, si en algo nos pusimos de acuerdo de inmediato fue en que debíamos evitar a toda costa esta definición. Porque El manjar inmundo no son cuentos de hadas en clave de terror. Ni siquiera creo que sean reinterpretaciones en clave terrorífica de cuentos de hadas clásicos… o, al menos, no siempre lo son. Cierto es que en algunos las fuentes originales que han servido de inspiración brotarán con mayor facilidad y nitidez. En este sentido, tal vez el caso más notorio sea Miah, obviamente una reinterpretación con todas las de la ley del cuento Barba Azul… si bien la ruptura y la deconstrucción siguen estando de la primera a la última página del relato (sobre todo, en la psique de esa protagonista que no podría estar más alejada de la cándida y curiosa protagonista del cuento original). O Cáliz de sangre, donde encontramos una reinvención no tanto de Caperucita roja como de El cuento de la abuela, una de las versiones orales más antiguas (y oscuras) de este cuento.

En otros casos, sin embargo, el cuento original habrá sido tan deconstruido que el lector se topará con una historia casi completamente nueva, a priori tan irreconocible que solo la cita que abre el relato podrá anticiparle cuál es la base original que lo ha inspirado. ¿Por qué? Muy fácil: porque lo último que me interesaba con este libro era caer en el mimetismo, la rutina y la repetición desganada de lo ya visto (repetirlo por respeto mal entendido, por simple pereza o por falta de recursividad, eso me da igual). Era este un proyecto que me apasionaba (me apasiona) demasiado como para caer en esos errores. Y les confieso que yo quería ser el primer sorprendido, faltaría más. Así pues, si bien en Negra como agua estancada tenemos a una mujer obsesionada por la belleza perdida, una cámara de fotos que solo dice la verdad, una corte de enanos… aun con todos estos elementos, no tenemos exactamente el cuento de Blancanieves. Por no hablar de Una rosa para Beatrix, donde hay una rosa, hay una bella, hay una bestia, hay una lágrima transmutadora… pero la suma de los factores tampoco da el célebre cuento de La Bella y la Bestia.

Por lo que a mí respecta, El manjar inmundo no solo es una antología de relatos de terror gótico inspirados en cuentos de hadas clásicos. Si me permiten la confidencia, les diré que para mí es mucho más. Un sueño hecho realidad por una varita mágica inesperada. Un cuento de hadas con final feliz. En definitiva, un proyecto largamente acariciado, que por fin ve la luz en una versión muy superior a la que me atreví a imaginar.

Un proyecto coronado por esa portada increíble a cargo del artista Fefeto, que desde el primer momento captó al vuelo el concepto que me rondaba por la cabeza: una hermosa noble de mirada hipnótica, comiendo civilizadamente una vianda monstruosa. Una imagen que, sin aludir a ningún relato específico, aglutinaba no solo los contrastes del título del libro, sino los de su contenido de apariencia elegante y fondo turbio, de personajes refinados con corazones podridos.

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Por no hablar de las ilustraciones interiores del artista CalaveraDiablo, quien nos cedió amablemente cuatro de sus trabajos para redondear el proyecto. Cuatro ilustraciones fabulosas que llegaron de forma inesperada y nos venían como anillo al dedo. Como la que pueden ver sobre estas líneas: una sutil idealización del relato Hambre, con esos Hans y Griselda habitando una casita que, aun no siendo de chocolate en mi relato, por determinadas circunstancias que no debo desvelar se ha convertido en su sustento y alimento.

Muchos se sorprenderían si les dijera que, hoy por hoy, El manjar inmundo es mi obra más personal. Y sin embargo, lo es. Quizá no tenga el poso autobiográfico de El tercer deseo, ni exponga mis miedos de una forma tan descarnada como Cuerpos descosidos, pero sin duda contiene algo mucho más íntimo que todo eso: mis sueños. Ojo, no hablo de sueños como frías aspiraciones de la vida adulta. Hablo de paisajes, atmósferas, sabores, olores, colores, sonidos… Hablo de esas parcelas del inconsciente que nos definen mucho mejor que nuestras rutinas diarias. Podría decir que El manjar inmundo es un baúl en el que he volcado la esencia más pura de mi infancia, e incluso de mi adolescencia, pero vista con la fascinación de mis ojos adultos. Un baúl repleto de sueños, sí, pero no de los que nos atan de pies y manos, sino de los que nos dan alas para ser libres.

Por eso no les debiera extrañar si, además de a los hermanos Grimm o a Perrault, encuentran en esta marmita una mixtura mucho más heterogénea. Poe, Bécquer, Carter, Goya, Barker, Lovecraft o Doré son otros apellidos que sobrevuelan estas páginas, o al menos eso he pretendido. Aunque solo sea su sombra, envuelta en un vago aroma que nos los recuerde un poquito. Claro que hay muchos más ingredientes. Las películas de la Hammer, el mundo del circo, el cine de terror oriental… No en vano, El manjar inmundo es también una celebración, una perturbadora fiesta donde se dan la mano los arquetipos más queridos por el aficionado al género: vampiros, fantasmas, criaturas infernales, licántropos, zombis, brujas, monstruos, psicópatas, íncubos… Una fiesta que, en cualquier caso, nos sirve para reflexionar sobre nuestro lado más oscuro (desde los fundamentalismos hasta la explotación de los más débiles o la naturaleza violenta del hombre), pero también sobre aquellas debilidades que, precisamente, más humanos nos vuelven (la soledad, las inseguridades, el erotismo, la búsqueda del amor o el miedo a envejecer). Porque, créanme, El manjar inmundo habla de nosotros mismos del modo más afilado y falsamente inocuo que existe: pareciendo que no lo hace.

Ahora, tras muchos meses de trabajo, este libro va a ver por fin la luz. En concreto, el lunes 10 de noviembre, que será cuando salga a la venta. Pero antes tenemos una cita, amigos. Una pequeña presentación durante las jornadas de “Tiramisú entre libros”. Y será el próximo sábado 8 de noviembre a las 17:00, en la Fnac de Callao (Madrid). Allí les esperamos.

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