Mes: diciembre 2014

“EL MANJAR INMUNDO” EN EL HUFFINGTON POST

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Lo más nuevo del escritor Javier Quevedo Puchal, un libro de relatos inspirados en cuentos clásicos, nace viejo. A El manjar inmundo (Punto en Boca, 2014) le sucede lo mismo que a la serie del fotógrafo Pato Rivero Érase una vez (2012), donde Hansel y Gretel son maniquíes de modernidad hípster y, a la vez, esculturas arcaicas y hieráticas. Mediante palabras o imágenes, tanto Quevedo Puchal como Rivero juegan con la sofisticación vintage, pero no es esa su clave, sino la capacidad de conservar en lo contemporáneo lo atávico, de evocar en lo nuevo algo viejo, muy viejo. Y es un consuelo, porque volver a los cuentos de hadas requiere viajar atrás, hasta las narraciones junto al fuego, y regresar dejando los detalles y trayendo sólo el mutismo y los respingos de sorpresa, de miedo, de fascinación. Actualizarlos no es desempolvarlos o barnizarlos -como parece que sucederá en la Cenicienta de Kenneth Branagh (2015)-, es trasplantar sus sacudidas a nuestra manera de hablar, a nuestra estética, a nuestra realidad. Es acercarlos.

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Crítica en Planetas Prohibidos

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En alguna reseña anterior ya habíamos comentado que, en realidad, los cuentos infantiles que conocemos, no fueron concebidos como tales. Las versiones que conocemos (Blancanieves, Caperucita, Cenicienta, Juan sin miedo, etc) nos han llegado muy suavizadas, edulcoradas casi, y generalmente no recogen el grado de crueldad y moralina que era lo que caracterizaba  a esas obras. El mismo autor lo comenta en la introducción del libro, y nosotros mismos hemos dado también algunos ejemplos en las reseñas que citamos. En esencia, los cuentos que hoy día conocemos (muchos a través de las versiones de Disney), eran relatos atemorizantes, con sumo grado de crueldad (incluso sadismo), que servían como advertencia al pueblo en general, y a los más jóvenes en particular. Esto llevaba implícita, además, una importante carga moralizante.

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Crítica de “El manjar inmundo” en Hombres Encontrados

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Reconozco que siempre he sentido fascinación por los cuentos de hadas. Puede que sea por ese tono solemne y a la vez cercano que tienen las historias de siempre, unido a la universalidad de los temas que tratan. El caso es que siempre que se hace una revisión del género, suelo seguirlo con una rara mezcla de esperanzada alegría y prudente escepticismo. No obstante, El manjar inmundo me ofrecía una garantía que me permitía lanzarme a sus páginas con tranquilidad. Esa garantía tiene nombre y apellidos.
Javier Quevedo Puchal es uno de esos autores que no se conforman con escribir bien. Él mantiene un tórrido romance con el lenguaje. Lo conoce íntimamente y, al igual que ocurre con quien conoce bien a su amante, sabe cómo hacerle feliz, pero también cómo manipularle para que la balanza se incline a su favor.

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CRÓNICA DE LA PRESENTACIÓN MADRILEÑA, MÁS ENTREVISTA DE FERNANDO LÓPEZ GUISADO

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Entrevista a Javier Quevedo Puchal realizada por Fernando López Guisado

FERNANDO LÓPEZ GUISADO: La idea de los cuentos de hadas traspasados a su versión original y más terrible es siempre tentadora para un escritor de horror pero ¿no se siente vértigo al usar un canon tan establecido con el que la comparación puede suponer un peso?

JAVIER QUEVEDO PUCHAL: En principio, esto podría haber supuesto un serio hándicap, pero adopté un enfoque que raramente se da en estos casos, y que me benefició: no supeditar el relato corto al cuento, sino el cuento al relato corto. Es decir, no me interesaba el mimetismo y la obviedad, el querer hacer el cuento original tan reconocible en el nuevo relato que al final este último no tuviera ninguna entidad propia (o peor: que tuviera una entidad endeble). Me aburren mucho esas adaptaciones de cuentos donde apenas se tocan cuatro elementos superficiales para acabar ofreciendo exactamente la misma historia que ya conocemos todos. Eso no tiene sorpresa, ni intriga, ni emotividad… que son precisamente algunos elementos esenciales en El manjar inmundo.

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CRÍTICA EN LA WEB TUMBA ABIERTA

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“Conozco la prosa de Javier Quevedo Puchal al dedillo, no obstante, reconozco que cuando llevo un tiempo sin acercarme a ella, me doy cuenta de que siempre olvido precisamente las dimensiones de ese placer que termina proporcionándome. Y es que siempre sucede lo mismo: con Javier Quevedo Puchal, siempre sucede. Aun cuando sé que aquello que venga a contarme me empujará fácilmente a la peor visión del ser humano, que sea lo que sea lo que tenga entre manos, no se limitará únicamente a desarrollar esa vertiente aparente y facilona del terror, aun así, sigue impresionándome. Incluso después de haber leído su modesta presentación, dándome a entender que aquí, en El manjar Inmundo, él es uno más ofreciéndonos de la mejor manera posible sus nuevas reinterpretaciones de “ciertos cuentos de hadas”, aun así, aunque casi me engañó, insisto, ha seguido impresionándome”. LEER EL RESTO

SERGIO DORADO Y “EL MANJAR INMUNDO”

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Sergio Dorado todavía no es un actor de largo recorrido, como nuestros anteriores invitados a estos inmundos manjares, pero sin duda alguna es una de esas caras (y miradas) que se quedan grabadas de forma indeleble en la retina del cinéfilo. No en vano, fue uno de los grandes descubrimientos de la película Blancanieves, de Pablo Berger, donde daba vida a Rafita, posiblemente el “príncipe azul” más peculiar, tierno y verosímil de todas las adaptaciones que se han hecho de este cuento popular.

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Por estos motivos, y porque además es un tío encantador, resulta un auténtico placer contar con él, que ha tenido la amabilidad de grabarnos un mensaje en exclusiva.

En estos momentos, Sergio Dorado se encuentra grabando nada menos que la nueva temporada de la popular serie televisiva Juego de tronos.

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CRÍTICA DE “EL MANJAR INMUNDO” A CARGO DEL DR. MOTOSIERRA

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«Buen ejemplo de ello son relatos como Cerillas quemadas o Cáliz de sangre, cuyos desenlaces dejarán descolocado al lector más hábil. Otros cuentos, como El manjar inmundo, nos muestran el tiempo futuro de una historia, el qué ocurre después de que los protagonistas sean felices y coman perdices. En la torre o Miah tienen ese regusto a cuento de fantasmas japonés que cuesta digerir sin mostrar alguna mueca de repulsa. Repulsa que se vuelve angustia al leer La novia perfecta, donde Javier Quevedo Puchal fuerza al máximo la cordura del lector. Y no nos olvidamos de uno de los géneros de terror de moda, que tendrá su lugar en Hambre. Así hasta un total de 13 relatos donde nada es lo que parece, donde en ocasiones nadie es tan bueno o tan malo como parece ser. (…) Un título imprescindible. Si existiera una trinidad celestial del género del terror nacional, un padre, hijo y espíritu santo del miedo escrito, no me queda duda, sus nombres son Jasso, Eximeno y Puchal».

Lee la crítica al completo aquí.

VÍCTOR CLAVIJO Y “EL MANJAR INMUNDO”

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De entre los actores surgidos de la cantera de la serie Al salir de clase, Víctor Clavijo es tal vez quien se está labrando una carrera más interesante. Títulos como Los lobos de Washington, Verbo o 3 días así lo atestiguan. Claro que muchos quizá lo recordéis, sobre todo, por uno de sus trabajos más recientes: el “lobo feroz” del capítulo “Los tres cerditos”, dentro de la serie Cuéntame un cuento, que en estos momentos está emitiendo Antena3 los lunes. Si no habéis visto este capítulo, desde luego os lo recomiendo, pues me parece no solo una reelaboración muy audaz del famoso cuento, sino (al menos por ahora) el mejor capítulo que se ha exhibido de esta serie. No en vano, gracias a él fue galardonada con el Premio a la Mejor Ficción Española en la decimosexta edición del prestigioso Festival de Creaciones Televisivas de Luchon (Francia), celebrado del 12 al 16 de febrero de 2014.

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En estos momentos, Víctor Clavijo se encuentra representando, precisamente junto con Emilio Gavira, Fausto, un asombroso montaje de la obra de Goethe a cargo del siempre vanguardista Tomaž Pandur. Podéis verla en el madrileño Teatro Valle-Inclán hasta el 11 de enero.

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