reseña

RESEÑA DE “EL MANJAR INMUNDO” EN LA DISECCIONADORA DE LIBROS

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Os voy a contar una cosa muy bonita de la que me estoy percatando con este libro (y que puede parecer obvia, pero para mí no lo es): cuanto menos impedimentos le pones a la imaginación, más rico y honesto es lo que escribes. Me doy cuenta con cada nueva crítica u opinión que sale a propósito de El manjar inmundo, cuando me señalan posibles referencias e influencias en las que no estaba pensando para nada durante la escritura de los relatos, pero que seguramente sí están ahí. Hace poco mi amigo Toni me comentó que en “El dulzainero” encontró ecos de algunas pelis del estudio Ghibli (y aunque yo estaba pensando más bien en Goya, Lovecraft, Lorca y mi padre cuando lo escribía… reconozco que no me parece nada descabellada la lectura de mi amigo, pues las pelis de este estudio me encantan). Ahora en esta reseña comentan, entre otras influencias conscientes en las que han dado mucho en el clavo, que el relato que da título a la antología tiene mucho del cine de la venganza de Park Chan-Wook. Y, una vez más, debo reconocer que es probable que las tenga sin yo saberlo, porque es un autor que me gusta mucho. Cómo es el inconsciente, de verdad… (más…)

RESEÑA EN ROCK AND ROLL DREAMS

RRD

Recibí este libro por sorpresa de la editorial Punto en boca. Me encanta recibir libros sin esperarlos, aunque después de la reseña de Cómo seducir a un hetero no esperaba ninguno más. Y el que recibí lo abrí con miedo, no fuera a ser que no me gustara…
El caso es que leí el argumento y me entusiasmó. Es un libro de relatos cortos, todos ellos basados en los cuentos de hadas clásicos, pero con un sorprendente giro de tuerca. Un giro que los convierte en algo oscuro, viscoso incluso. En algo que no te gustaría encontrarte en una habitación oscura. Es un libro muy gótico, y a mi lo gótico me encanta.

RESEÑA EN ATHNECDOTARIO INCOHERENTE

ATH

Hoy venimos con la reseña de El manjar inmundo, de Javier Quevedo Puchal, una  oscura revisión,  una actualización perversa y cruel de los cuentos clásicos de nuestra infancia, siempre en esa línea pérfida, depravada, oscura y con chicha a la que nos tiene acostumbrados su autor.

Javier es un escritor con un estilo muy personal. No he podido leer todavía su anterior trabajo, Lo que sueñan los insectos, pero si disfruté de esa belleza decadente, de ese halo enfermizo y perverso que es ya sello del autor en la maravillosa y cruda Cuerpos Descosidos y lo cierto es que el autor sigue fiel a esa seña de identidad, en la que lo hermoso y lo repulsivo, se unen, se mezclan y se confunden. Sutil, con una delicadeza exquisita, pero visceral en cuanto a esencia,  sus textos consiguen removernos por dentro.

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RESEÑA EN DOSMANZANAS.COM

DEU

Otro libro que está dando mucho que hablar es El manjar inmundo (Editorial Punto en Boca), del ya conocido Javier Quevedo Puchal. Advertimos que el libro no es especialmente LGTB salvo porque el autor mismo va diciendo abiertamente que él, personalmente, es bastante G. En cualquier caso hay personajes de alguno de los relatos que lo son (y todo esto está sonando a excusatio non petita, pero vamos, que nos da igual).

Lo importante es que es un libro más que excelente, en el que los cuentos de nuestra infancia son ¿deconstruidos? ¿recreados? ¿revisitados? ¿resucitados? Reescritos desde luego, con una visión muy particular y muy original y un uso homogéneo y difícil del lenguaje que sorprende en alguien tan joven: no solo nos cuenta una historia sino que crea un lenguaje original y específico para estas historias y que solo pueden ser contadas en ese lenguaje.

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Crítica de “El manjar inmundo” en Hombres Encontrados

HE

Reconozco que siempre he sentido fascinación por los cuentos de hadas. Puede que sea por ese tono solemne y a la vez cercano que tienen las historias de siempre, unido a la universalidad de los temas que tratan. El caso es que siempre que se hace una revisión del género, suelo seguirlo con una rara mezcla de esperanzada alegría y prudente escepticismo. No obstante, El manjar inmundo me ofrecía una garantía que me permitía lanzarme a sus páginas con tranquilidad. Esa garantía tiene nombre y apellidos.
Javier Quevedo Puchal es uno de esos autores que no se conforman con escribir bien. Él mantiene un tórrido romance con el lenguaje. Lo conoce íntimamente y, al igual que ocurre con quien conoce bien a su amante, sabe cómo hacerle feliz, pero también cómo manipularle para que la balanza se incline a su favor.

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